El lenguaje refleja una determinada forma de ver el mundo e influye en la percepción social de los hechos. Las palabras elegidas para narrar las informaciones sobre violencia de género no son asépticas, sino que repercutirán en el significado que perciba la audiencia.  Lo mismo ocurre con la estructura narrativa: la información aportada en el titular o el orden de presentación de los datos contribuirán a configurar una imagen determinada sobre este problema.

Estructura del relato

Por lo que respecta a la estructura del relato, se apuntan las siguientes recomendaciones:

Formato distinto a noticias de sucesos

La estructura narrativa de las informaciones sobre violencia de género en los casos en los que hay una mujer asesinada o agredida, debe alejarse del formato habitual de las noticias de sucesos.

Titulares con consciencia, fuera del sensacionalismo

En la titulación, se debe huir de titulares fáciles o sensacionalistas. Pero sí hay que recurrir a un lenguaje directo: en una agresión por violencia de género las mujeres no “mueren”, son asesinadas.

Humanizar los datos

Es útil aportar datos cuantitativos que reflejen la magnitud del problema, pero hay que evitar expresiones del tipo “un nuevo caso de violencia de género”; “una nueva víctima de…” porque puede contribuir al efecto narcotizante y limitarse a un recuento estadístico, en lugar de reflejar el problema social de desigualdad y las relaciones de poder del hombre sobre la mujer. Es preciso humanizar los datos.

Información completa

Si el autor es detenido, o existe ya una sentencia condenatoria, debe reflejarse en el titular, de modo que contribuya a no generar una sensación de impunidad ante este tipo de delitos.

Cronología de los hechos

En el cuerpo de la información hay que tener cuidado con el orden de datos. El lector puede establecer una relación causa-efecto errónea. Si automáticamente decimos que la mujer “había retirado la denuncia”, se interpretará que ese es el motivo de la agresión. Es preferible establecer una estructura narrativa donde se especifiquen antecedentes, contexto, etc. A veces, estas expresiones aparecen en la nota de prensa policial, pero el medio debe evitar reproducirlas. Lo importante no es reflejar en una frase si una mujer ha decidido denunciar o no, sino por qué ocurre esto, qué razones llevan a algunas mujeres a tomar esta decisión. Incluir este tipo de expresiones contribuye a perpetuar estereotipos.

Usos del Lenguaje

Usos del lenguaje para referirnos a la víctima y a la mujer:

Evitar adjetivos y expresiones que contribuyan a culpabilizar a la víctima o a simplificar las causas. Frases del tipo: “había pedido el divorcio”, “iban a separarse”; “tenía un amante…, desvían el foco de lo verdaderamente importante. La causa última de la violencia de género siempre está en el machismo y en las relaciones de poder del hombre sobre la mujer.

También se culpabiliza a la víctima con expresiones que hagan referencia a su vestimenta, o aportar datos sobre si iba sola por la noche o a si había bebido alcohol.

Este tipo de referencias no suelen utilizarse en el caso de víctima que son hombres.

Usos del lenguaje para referirnos al agresor:

  • Huir de los eufemismos

    En lugar de referirnos al autor como un hombre, de forma genérica, hablaremos del agresor, o del detenido o investigado por…, etc., respetando siempre la presunción de inocencia mientras no haya sentencia firme. Sobre el término más adecuado en este sentido, si bien en los medios de comunicación se ha generalizado el término “presunto”, desde el entorno judicial se critica la indebida utilización de este término, porque puede dar a entender, precisamente, lo contrario y vulnerar así ese derecho a la presunción de inocencia que ampara a toda persona implicada en un proceso penal. Como señala el juez Joaquín Bayo[1], en el lenguaje técnico-jurídico, presunción -y su verbo presumir- significa ‘cosa que por ministerio de la ley se tiene como verdad’. Así, al hablar de “presunto asesino” o “presunto homicida” no se está presumiendo su inocencia, sino su culpabilidad. Por ello, proponen otros términos como supuesto autor de o aparente autor de, sospechoso de homicidio, o bien otros términos adecuados en función del momento procesal, como investigado por, acusado, procesado, (Ver apartado 9 Glosario).

    Pero sí es relevante dejar claro cuál es la forma de actuar del maltratador para que otras mujeres puedan tomar conciencia de esta situación.

  • Evitar el uso de fórmulas impersonales

    Evitar el uso de fórmulas impersonales como “desaparece” o “aparece muerta”. Aun cuando aún no se conozca al supuesto autor de los hechos, la mujer no “muere”, sino que ha sido asesinada. En la medida de lo posible, debe optarse por verbos que reflejan la acción de tal agresión: asesina, agrede…, sin olvidar el respeto a la presunción de inocencia.

  • No usar expresiones...

    No deben usarse expresiones del tipo “crimen pasional”, “comido por los celos”…, ya que estas contribuyen a disculpar al autor y a justificar la agresión como un arrebato que tiene su origen en la conducta de la víctima y no como un problema social basado en las relaciones de poder del hombre sobre la mujer.

  • Estereotipar o justificar agresor

    Tampoco se debe estereotipar o justificar la acción del agresor haciendo alusión a las drogas o el alcohol o a las discusiones o un desengaño amoroso. La causa última de la violencia de género es el machismo. Se evitará también hacer hincapié en detalles como que el agresor “era un buen padre” o “un buen marido” u otro tipo de expresiones que traten de favorecer la imagen del mismo. Su agresión no es incompatible con la imagen social que se tenga de él.

  • Reflejar las consecuencias legales

    Y las condenas impuestas al agresor para mostrar el rechazo social e institucional a este tipo de violencia. Más allá de las noticias de ámbito judicial donde se detalle la resolución de una sentencia, en cualquiera de las informaciones sobre violencia de género se puede recordar cuáles son las penas a las que puede enfrentarse el agresor por este tipo de delitos.

  • No crear titulares opinativos

    Cuando se informe de la resolución de la sentencia impuesta a un hombre juzgado por delitos relacionados con la violencia de género se debe huir de titulares opinativos o que reflejen algún tipo de prejuicio por parte del periodista. Expresiones del tipo “condenado a solo un año de prisión” implica un juicio de valor que debe evitarse. Lo importante será contextualizar la información y explicar detenidamente los fundamentos jurídicos en los que se basa la sentencia. No debe mezclarse opinión e información en un género informativo. Si el redactor o el medio quieren expresar su disconformidad con la sentencia, podrá optar, en todo caso, por elaborar un texto de opinión donde se expongan sus argumentos razonados.